Comunicar con tipografía: ¿Por qué es tan importante?

Comunicar con tipografía: ¿Por qué es tan importante?

 

Lo que nos transmite la tipografía es algo que no podemos obviar.

Ya sea que se trate del logo de tu empresa, como de un folleto o un poster, es un elemento decisivo que puede marcar la diferencia en el resultado final. No es exagerado afirmar que elegir la tipografía correcta puede definir el éxito o fracaso de un diseño.

Existen miles y miles de fuentes… Con tantas familias tipográficas ahí fuera, cómo saber cuál elegir? Por lo visto no es tarea sencilla.

Una fuente puede reflejar profesionalidad, dinamismo, creatividad, confianza, innovación, seriedad… La tipografía transmite emociones y tiene su propia personalidad.

Eso es exactamente lo que estás decidiendo al elegir la tipografía: le otorgas a un texto cualquiera su propia personalidad, y así refuerzas el mensaje, para que sea interpretado mucho más efectivamente.

 

Entonces, ¿cómo elegir la tipografía correcta?

A continuación, te cuento algunos aspectos sobre los que merece la reflexionar antes de empezar.

 

1. ¿Se ajusta al mensaje/objetivo de tu diseño?

Esto es lo primero a tener en cuenta al elegir cualquier tipografía: saber para qué se va a utilizar.

A veces no viene mal hacer un pequeño brainstorming de las cualidades o características de lo que quieres que tu diseño comunique. De hecho, puede ser de gran ayuda.

Por ejemplo, si estás diseñando un folleto para un evento infantil, seguramente no utilizarás una fuente “seria” como la Times Roman. Pensarás en algo divertido, descontracturado, y moderno… verdad?

O si estás trabajando en el diseño de un logotipo para un empresa formal, (como por ejemplo un banco) la fuente que elijas deberá transmitir solidez, compromiso, profesionalidad.

Nunca hay que olvidar lo que es el mensaje, y lo que representa.

 

2. ¿Es fácil de leer?

La dura realidad es que a veces puedes encontrarte con tipografías súper bonitas, que tienen un encanto especial… pero que llegado el momento, te das cuenta de que no se leen bien.

Ya sea porque son demasiado finas, o demasiado gruesas, que no tienen buena definición, o suficiente contraste… Qué desilusión!

Especialmente en el caso de un logotipo, la legibilidad es clave, con lo cual no puedes obviar esta regla.

También es importante el tamaño: no es lo mismo la tipografía que escogerías para un poster, que utilizarás en una tarjeta de visita, verdad?

Mi truco es hacer pruebas de tamaño, imprimirlas y colocar las hojas a diferente distancia, así puedo asegurarme de que puedo leerlo tanto de lejos como de cerca.

 

 3. ¿Y qué pasa si combinamos fuentes…?

Es genial tener acceso a miles de fuentes, ¡pero no tienes que utilizarlas todas a la vez!

Utilizar muchos tipos de letra en el mismo proyecto puede generar confusión y distraer el mensaje.

No se trata de ser aburrido, hay opciones. Dependiendo de la pieza final puedes jugar un poco. 😉

Por ejemplo, si estás creando un folleto, puedes usar dos fuentes muy diferentes entre sí que, combinadas generen el contraste necesario para darle dinamismo.

Ojo, que el asunto puede resultar un poco “tramposo”: por un lado quieres que las fuentes se complementen, pero no que no sean tan diferentes que “choquen”… me explico?

Como principio general, tienen que tener algo en común (por ejemplo, altura o grosor) pero visualmente tienen que verse muy diferentes.

Luego, para variar o conseguir diferentes jerarquías, lo mejor es trabajar con los tamaños de letra, el color, e incluso los espacios entre palabras y letras. De esta manera, lograremos dinamismo sin correr el riesgo de distraer del mensaje.

 

4. Por último.. a experimentar!

Este es el momento en cual todo lo anterior… se contradice! 🙂

Sí, es verdad que tiene que haber coherencia y legibilidad, y es importante tener siempre presente el objetivo final.

Pero esto no significa que tienes que caer en estereotipos.

Tal vez quieres crear algo sobrio, pero desenfadado a la vez… o tu objetivo es transmitir un mensaje innovador, pero sin caer en lo obvio.

Aquí es donde entra en juego la creatividad, la parte lúdica del asunto.

En el diseño no hay convenciones, ni reglas fijas.

Y está bien que la elección de la tipografía no sea predecible, que dejemos lugar para la sorpresa, lo diferente, lo original.

Eso es lo que hará que tu creación destaque y sobresalga sobre el resto!

 

Recuerda:
La tipografía es una de las armas más poderosas para un diseñador. Al elegir la tipografía tienes que tener siempre presente el propósito general del proyecto… y confiar en tu intuición!

 

Sobre el autor

Juliana: Soy Diseñadora Gráfica y me especializo en Comunicación Corporativa. Con más de 15 años de experiencia, ayudo a mis clientes a potenciar su identidad corporativa, a través de la creación de piezas gráficas que aporten valor y creatividad.

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